sábado, 25 de abril de 2009

¿Qué?



Vuelan los pensamientos a través de mi ventana, y lo traen hasta aquí una vez más. Son de los que quiero hacer desaparecer, eliminándolos de mi mente con una enorme goma de borrar. Quiero hacer nada y sentir nada. Sobre todo, sentir nada...

¿Qué hay de esas emociones que nos hacen dibujar una sonrisa en los rostros con sólo pensarlo?
¿Qué hay de esas sensaciones que nos hacen poner la mente a volar?
O esos recuerdos que nos hacen llenar los ojos de lágrimas. Lágrimas que muchas veces no entiendo por qué llegan hasta mí sin siquiera haberlas llamado para vestir mis ojos de trajes color plata.

Son muchas las razones y actitudes que me hacen retroceder.
Pero no entiendo, nada logro comprender.
Si la vida se tratara de un constante retroceso, bastaría con quedarse espectante viendo lo que se pasea ante nuestros ojos sin poder fabricar un mínimo gesto.

Pero éso no es para mí, yo quiero vivir, quiero reír y sufrir. Lo único que pido es equilibrio en mi balanza, nada más.

Los instantes son únicos y muchas veces fugaces. Saber distinguírlos y vivirlos nos hacen distintos.

martes, 21 de abril de 2009

Monotonía

El viaje a casa, hoy se ha hecho más largo.
Miré por la ventana de mi micro en todo momento, sin embargo todas esas luces de autos no dejaban de hacer desviar mi mirada. Me cuesta asumir el ritmo mecanicista de la vida. Eran las 19.10 hrs. y muchísimas personas regresaban velozmente a sus casas, haciendo cada vez más taco y contaminación auditiva con innumerables bocinazos. Una vez en casa ¿Qué vendría después? Muy predecible, seguramente lo mismo de siempre...

Pensar en una monotonía de vida me hace retroceder inconcientemente. Y me hace querer ir más allá, allá donde mis pensamientos quiero dejar flotar.

Al volver a pisar cemento pude sentir ese viento, sí, era ese viento... me hizo cerrar los ojos y logré darme cuenta que sólo basta con querer y hacer que las cosas cada vez mejoren para que realmente suceda. Que lo malo es malo sólo cuando uno lo quiere ver así. Y sobre todo que la monotonía se rompe con pequeños detalles.

Por ahora sólo quiero hacer que las ausencias se conviertan en presencias simplemente cerrando mis ojos y yendo mucho más allá de lo que mis ojos pueden ver.

Sólo basta creer.