
Cuando niña siempre amé leer historias de amor y desamor, esas en las que princesas son las protagonistas, donde caballeros con espada en mano estaban listos para salir a matar dragones de diverso tipo sólo para impresionarlas y ganarse su amor.
Nunca quería llegar al final de la historia. Quería que fuesen eternas, y a medida que pasaba mi mirada por esas líneas, me apresuraba para inventar las acciones de los personajes que venían luego en cada párrafo, me gustaba que fuera a mi modo, crear mi propia historia.
Se sentía muy bien dejar la imaginación volar, llevándola lejos, muy lejos. Hoy me di cuenta que a veces esas historias se vuelven monótonas y aburridas, van perdiendo color propio y se convierten en lo que nunca debió haber sido, incluso son hasta sin sentido. Justamente ese es el momento cuando quiero hallar un final, crear un final que sea sólo mío, donde la pena se convierta en felicidad simplemente haciendo una mueca. Pero, ¿Cómo hacerlo? La puntuación creo que existe con un claro objetivo: ser utilizada. Diversas comillas, guiones, asteriscos, comas, y puntos se pasean en estos momentos por mis dedos. Pero, ¿Un punto final en qué posición se debe designar?. Un lugar debe hallar para al fin todo acabar. Quizá sólo en ese momento podré lanzar trazos de una historia nueva en mi cartulina blanca, donde vida se comenzará a dibujar.
3 comentarios:
Creo que los puntos finales los ocupamos todos los días, no existen los finales ideales, solo existe lo que paso, a veces no es lo que se espera pero es lo que debía suceder. Cientos de historia a cada momento, guiones, comas, puntos, comillas, y millones de historias aun por escribir, esto es la vida, un papel en blanco a cada día, para poder escribir lo que se nos olvido ayer o corregir una mala historia pasada y así tener la oportunidad de vivir lo que soñamos, o vivir lo que leímos en las historias cuando éramos niños, finales felices. Por ahora, solo vivimos en los puntos suspensivos, ya vendrá la inspiración….
La monotonía la tendrás solo y cuando quieras verla. Tu misma lo planteas, si la historia que te narran esos párrafos no te satisface, creas otra. Inventas. Rearmas. Y supongo que eso es la vida al fin y al cabo, una continua historia que uno no para de crear, armar y moldear al gusto propio, no sin tambien saber como lidiar con las cosas que siempre no están en nuestras manos, pero que cuando las tenemos frente a nosotros sabemos como darle nuestro toque personal, esa escencia que permite distinguir las cosas y poder decir "Pero si eso es tan Liz!".
Me acorde con este post de una película, un tanto mamona, un tanto nena... "Pequeñas grandes amigas" en donde sale algo asi...
"Cada historia tiene su final, pero en la vida real, cada final es un nuevo comienzo"
Saludos mi muy querida amiga bloggera
Me dieron ganas de darte un abrazo, asi que espero verte luego =)
Chau!
Aca un video de la peli por si no la conces.
http://www.youtube.com/watch?v=zhaFT88VclU
Siempre he pensado que el final lo decide uno, en el momento que cree más apropiado.. sean cuentos o no.
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